22.9.11

Días de lluvia

Ah, los días de lluvia. Pueden llegar a sacar lo mejor o lo peor de nosotros, dependiendo del momento, lo que llevemos dentro. Hoy, por ejemplo, hace frío y es veintidós de septiembre, lo mínimo esperable para dicha fecha es un rayito de sol, de esperanza. Pero no, hace frío, se siente en los huesos, está a punto de llover y entiendo esta lluvia como una revolución. La lluvia me condiciona y se genera dentro de mí una revolución interna y mis lágrimas que quieren salir ya, brotar, dejar de ser y transformarse: convertirse en algo menos triste que una lágrima. Pero tienen miedo, tienen miedo de ser juzgadas, inentendidas, de salir y que nadie las esté esperando afuera (y tienen tanta razón de sentir miedo...).

2 comentarios: