28.3.10

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Uno cuando está enamorado, está cegado. Cegado por el amor, por la felicidad, por el mundo color de rosa, por lo que sea; pero no ves, no te das cuenta qué está pasando alrededor tuyo, nos sos consciente de lo que podrá ser. Yo, personalmente, creía que no había vida después de vos, que mi trascender terminaba ahí, en vos. Ya me había acostumbrado a una vida al lado tuyo, imaginaba un futuro feliz con vos y creía que nada podía salirme mal; porque, de verdad, confié en todo lo que solías decirme.
Hoy, me doy cuenta, que nunca se termina de conocer a nadie, que nunca hay que poner las manos en el fuego por alguien porque vas a salir perdiendo. Estoy tratando de entender, tratando de darle una explicación a mi corazón, buscando las palabras justas para que entienda que YA NO ESTÁS, pero que, a pesar de todo, no hay mal que por bien no venga. Que tal vez me equivoqué, que no eras el que ambos creíamos. Pero, cómo va a entender eso después de dar tanto amor, después de entregar todo y terminar lastimado? Ojalá no tengo miedo a volver a amar, ojalá sepa entender, ojalá rellene tu lugar con algo más. 
Y, es raro, pero te estoy amando y odiando al mismo tiempo. No es una cosa ni la otra, son las dos. Te convertiste en el ser al que quiero ver muerto, sí; pero también sigo llorando, me sigo acordando e imaginando cómo sería todo si estuvieras acá, conmigo. Pero ya no se puede hacer más nada. Ojalá el tiempo pueda borrar el amor (yo sé que los malos sentimientos no se van a ir), ojalá mi corazón pueda volver a amar, ojalá algo me demuestre que hay vida después de vos, que sí puedo seguir adelante.



25.3.10

Compañera

Juramento sin palabras, solamente con miradas, para bien o para mal siempre estás (siempre estás). Mi compinche de vereda, copioloto de la vida, mi escalón en la escalera siempre estás (siempre estás). Cuando río sos mi risa, cuando lloro sos mi llanto, cuando juego, compañera, sos mi mano. Cuando sueño sos mis alas, cuando aguanto sos mi soga, cuando espero, compañera, sos mi mano, soy tu mano. Me enseñaron que al amigo lo elegimos paso a paso, lo aceptamos como es y lo cuidamos. Un amigo de por vida es un regalo del cielo, es un ángel que nos mira, compañera. Cuando río sos mi risa, cuando lloro sos mi llanto, cuando juego, compañera, sos mi mano. Cuando sueño sos mis alas, cuando aguanto sos mi soga, cuando espero, compañera, sos mi mano, soy tu mano.


Sos mi fuente inagotable de amor, amiga. Hoy entendí la infinidad de extremas cosas que haría por vos, por verte sonreír, por tener la certeza de que sos feliz. Tus sentimientos pasan por mi también; cada vez que te escucho mal, que te siento triste, rara o de alguna manera distinta a la habitual, también yo voy a estar mal. Porque fuiste, sos y serás mi mejor amiga, mi hermana del corazón, mi otra mitad. Gracias por cada gesto, cada situación, cada momento inolvidable, cada año de amistad, cada muestra de cariño; gracias por todo lo que supiste darme. Te amo mucho, y te aseguro, que pueden faltarte o fallarte personas, pero esta Luli, esta loca, esta mejor amiga que escribe hoy estas palabras, siempre (pero SIEMPRE) va a estar al lado tuyo. Sea cual fuere la situación.

24.3.10

Brindis



Seguir siguiendo al corazón y coquetear con la intuición, seguir creciendo y esquivando las rutinas. Seguir soñando en un rincón, seguir creyendo que hay un dios que me enderece de un tirón la puntería. Siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero y aquí estoy. Tantos desiertos que crucé, tantos atajos esquivé, tantas batallas que pintaron mis heridas. Tantos incendios provoqué, tantos fracasos me probé que no me explico cómo canto todavía. Y es que siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero y aquí estoy. Por esos días por venir, por este brinidis para mí, por regalarle la intuición al alma mía. Porque los días se nos van quiero cantar hasta el final, por otra noche como esta doy mi vida. Tantos festejos resingé, tantos amigos extrañé, tantos domingos muy lejos de mi familia. Tantas almohadas conocí, tantas canciones me aprendí que los recuerdos me parecen de otras vidas. Siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero y aquí estoy. Tantas palizas esquivé, tantas traiciones me compré, tantos enojos me hicieron motrar los dientes. Con mil abrazos me cuidé, con mil amores me curé; juntando heridas sigo creyendo en la gente. Siempre voy detrás de lo que siento, cada tanto muero pero hoy no. Por esos días por venir, por este brinidis para mí, por regalarle la intuición al alma mía. Porque los días se nos van quiero cantar hasta el final, por otra noche como esta doy mi vida. Y en esas noches de luna donde los recuerdos son puñal, me abrazo a mi guitarra y canto fuerte mis plegarias y algo pasa pero ya nada me hace llorar. Yo me abrazo a mi guitarra y canto fuerte mis plegarias y algo pasa pero ya  
nada me va a cambiar.



Arcoiris

A veces, por supuesto, 
usted sonríe y no importa
lo linda o lo fea,
lo vieja o lo joven,
lo mucho o lo poco
que usted realmente sea.
 
Sonríe.
Cual si fuese una revelación
y su sonrisa anula. 
Todas las anteriores caducan al instante.
Sus rostros como máscaras,
sus ojos duros, frágiles,
como espejos en óvalo.
Su boca de morder, su mentón de capricho,
sus pómulos fragantes, sus párpados, su miedo.

Sonríe y usted nace,
asume el mundo.
Mira sin mirar,
indefensa, desnuda...
transparente.

 Y, a lo mejor, 
si la sonrisa viene de muy
de muy adentro,
usted puede llorar.
Sencillamente, sin desgarrarse,
sin deseperarse, 
sin convocar la muerte
ni sentirse vacía.

Llorar.
Sólo llorar

Entonces su sonrisa,
si todavia existe,
se vuelve un arcoiris.


Luchó por ella queriéndola con locura
sintió cómo se le llenaba el corazón
pensó que nadie podía tener su suerte 
y que el resto de la gente no conocía el amor.